y como si ella misma fuera, la cubría toda de belleza,
los ojos los tenia grandes,
y la mirada serena.
Giraba yo en un baile sin regreso,
bajo la luna en mi eterna noche
quizá locura, quizá locura.
Con las palabras le tejí un vestido
tan largo como la sombra,
tan puro como solo ella merece,
mas nunca tan bello como ella misma.
Porque no hay tinta capaz de trazar
el mas mínimo rastro de su belleza.
Mas el tonto que juega con los versos
muchas veces no mide sus palabras
y la sinceridad es un arma de doble filo,
si para ver su sonrisa una sola noche
debiera bajar al infierno
gustoso iría en busca de la llama mas grande.
Déjenme decirles, que esa sonrisa no será jamás manchada con mis versos...
entoces la perfeccion exist? lo dudo :)
ResponderEliminarNo, pero la imperfección puede ser estéticamente perfecta.
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