con tu risa que es vida, con
tu vida querida mia,
si al pensar en el ayer,
pudiera recordar en el último de mis días
tu mirada tierna, frágil, pura...
Con las manos temblorosas acariciaría tu recuerdo,
por sobre el fantasma de la memoria,
a través del aire, a través del tiempo.
Mira como eres amiga, tan bella
que la luna te ha marcado, con una estrella
por debajo de la mirada.
¡Dulce agonía!
de aquel que pueda mirarte antes del despertar.
Y la piel morena, contrasta siempre con tu alegría trepadora
con tu alegría inquieta y contagiosa,
que se metió un día en mis ojos, y se me escondió en el alma...
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