domingo, 12 de febrero de 2012

Ha llegado el tiempo.

Ha llegado el momento que esperaba el alma sentada,
la que viajaba, la que temía y la que también soñaba.

Ha llegado el momento de la locura y del recuerdo,
de la melancolía... De la vida que se va.

Ha llegado el tiempo, para que tu amor sea mío
al menos esta noche querida, al menos esta noche
te ataré al vació oscuro de la memoria, 
te inundaré en lagrimas, te pensaré muy poco,
te besaré la piel atravesando con mis sueños tus pocas ilusiones.

Ha llegado el tiempo de desfigurar nuestra belleza,
el tiempo de marcarte en la carne la vejez de nuestra historia
de utilizar el fuego, las visiones y las canciones algún día cantadas.
Toma mi mano, no es tiempo ya de dudas,
que el recuerdo de lo que fuimos se nos olvide mañana
que las caricias, se las lleve el viento
y que las promesas se pierdan en el olvido...

Que nuestra muerte se llame suicidio en las mentes de los que no entienden.


viernes, 3 de febrero de 2012

Esa sonrisa...

Era la vida una sola
y como si ella misma fuera, la cubría toda de belleza,
los ojos los tenia grandes, 
y la mirada serena.

Giraba yo en un baile sin regreso,
bajo la luna en mi eterna noche
quizá locura, quizá locura.

Con las palabras le tejí un vestido 
tan largo como la sombra,
tan puro como solo ella merece,
mas nunca tan bello como ella misma.

Porque no hay tinta capaz de trazar
el mas mínimo rastro de su belleza.

Mas el tonto que juega con los versos
muchas veces no mide sus palabras
y la sinceridad es un arma de doble filo,
si para ver su sonrisa una sola noche 
debiera bajar al infierno
gustoso iría en busca de la llama mas grande.

Déjenme decirles, que esa sonrisa no será jamás manchada con mis versos...