la que viajaba, la que temía y la que también soñaba.
Ha llegado el momento de la locura y del recuerdo,
de la melancolía... De la vida que se va.
Ha llegado el tiempo, para que tu amor sea mío
al menos esta noche querida, al menos esta noche
te ataré al vació oscuro de la memoria,
te inundaré en lagrimas, te pensaré muy poco,
te besaré la piel atravesando con mis sueños tus pocas ilusiones.
Ha llegado el tiempo de desfigurar nuestra belleza,
el tiempo de marcarte en la carne la vejez de nuestra historia
de utilizar el fuego, las visiones y las canciones algún día cantadas.
Toma mi mano, no es tiempo ya de dudas,
que el recuerdo de lo que fuimos se nos olvide mañana
que las caricias, se las lleve el viento
y que las promesas se pierdan en el olvido...
Que nuestra muerte se llame suicidio en las mentes de los que no entienden.
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